Dos hombres justos y el plan de las arañas

Prefacio: Esta es una nueva aventura de mi tocayo Rubén LG y su primo Kwai Chan.

Por ahora estoy tratando de obtener de ellos toda la información posible, algo nada fácil, e investigar por mi cuenta buscando ampliar más datos entre otros que estuvieron involucrados.

Una chica, Gina es mi nueva fuente más confiable, tiene ciertas virtudes para ello, según me parece, un gran espíritu colaborador, locuaz (mucho), hermosa, algo muy útil para lograr penetrar ciertas mentes, amplios conocimientos de las tareas que le fueron encomendadas y una lealtad inquebrantable para con Rubén LG, desde el principio mostraron buena química entre ellos, aunque al equipo la trajo Kwai Chan.

El resto lo pongo yo, un poco de ficción para darle fluidez y coherencia a la historia.

A partir de aquí voy armando la historia.

                             Cap I

Los dos hombres estaban cómodamente sentados en sendos sillones, delante de una Bow Window construida en algarrobo con vidrios separados, que daba a un jardín.

Conversaban pausadamente mientras disfrutaban de una copa de Brandi español acompañada con las clásicas florentinas italianas, pero con un toque de ralladura de cáscaras de naranjas amargas con que se las hacia preparar el dueño de casa.

Ese toque era lo que fascinaba a Kwai Chan, primo  de Rubén LG, el dueño de casa.

Kwai Chan, el miembro de rasgos orientales, aunque muy suavizados, de la familia de Rubén (LG), su abuelo materno era chino, pero él mantenía los ojos grises tradicionales,

Él, a diferencia de su primo, el solitario Rubén, era un hombre más de acción, aunque hubo épocas de las que su primo nunca hablaba, en las cuales sospechaba que Rubén no debió ser tan tranquilo dada la rapidez y precisión con que manejaba su vieja PPK Walter, que nunca la tenía demasiado lejos.  

Kwai Chan vivía siempre al borde de la ley, sin quedar muy claro de que lado estaba, pero no solía tener problemas con ninguno de los dos lados, ambos lo consideraban, como del suyo.

En cambio su primo, era un alma inquieta, se dedicaba a las cosas más extravagantes, esto claro, es mirándolas desde el punto de vista de Kwai Chan.

Aunque en algo coincidían, ambos eran bribones.

¿Y sobre que era de lo que conversaban?

Sobre algo muy propio de ellos, pero casi inexistente para el resto, conversaban sobre el plan de las arañas y su filosofía.

Estaban de acuerdo en que eran cazadoras muy eficientes utilizando sus pocos recursos.

No corrían tras sus presas, lo que hacían era atraerlas hacia ellas y  capturarlas sin luchar.

Tejían su red que de alguna manera sabían como hacerla y con tiempo y destreza, una obra de ingeniera maestra.

No era que los dos bribones estuvieran interesados en el estudio de la Entomología aplicada, sino en la metodología empleada por la araña para lograr sus fines.

                          Cap II

¿En que estaban interesados y el por qué de ese interés?, y lo más importante, ¿para lograr que?

Ninguno de los dos buscaban acumular riquezas, les alcanzaba con tener un buen pasar y a su manera disfrutar la vida.

No corrían detrás de nada, sino más bien que se dejaban alcanzar por lo que ellos sentían que valía la pena.

Todo había comenzado con un comentario de Kwai Chan, sobre que la cantidad de sinvergüenzas y delincuentes crecía en forma geométrica.

Nota del autor: Recordemos que ese tipo de crecimiento es una progresión que aumenta por la multiplicación de un número constante. Ejemplo, 2 4 8 16 32…..

Y la policía de ninguna manera crecía en la misma proporción, sino que tenía la contra de tener que correr detrás de ellos y aun alcanzándolos no era fácil encarcelarlos.

Lo peor era que por encarcelarlos, el costo de mantenerlos crecía enormemente. Algo de esta filosofía no estaba bien.

Primo debemos hacer algo al respecto, Rubén escuchó a Kwai Chan en silencio, no contestó.

Sus ojos adquirieron un brillo muy particular, la expresión de su rostro lo mostraban casi como ausente.

Kwai Chan no se preocupó, al contrario, lo conocía muy bien, Rubén estaba concentrado y su mente dejó de trabajar en multiprocesos y estaba centrada en un solo problema, el que le planteo él.

Kwai Chan casi se sonrió, los delincuentes tendrían motivos para preocuparse.

Entre los primos a veces no eran necesarias muchas palabras para comunicarse, bastaban miradas, gestos, expresiones, incluso silencios.

Nota del autor: Otras aventuras vivieron juntos, las últimas están publicadas en este blog, ¨Historias de bribones¨ y ¨Yo, el jurado¨.

Algunas cosas narradas por ellos, aunque nunca me comunican demasiado y otras averiguadas por mí.

El motivo de está parquedad era que de acuerdo a sus filosofías de vida, el saber demasiado conlleva muchos peligros. Una forma, a de cuidarme a su manera.

Quedaron en silencio un buen rato, aprovechado por Kwai Chan para terminar con las florentinas.

Al rato Rubén LG salió de su letargo y dijo, lo que creo que debemos hacer es difícil pero no imposible, necesitaremos un equipo, gente muy especial.

Yo me encargo dijo Kwai Chan.

                        Cap III

Que Rubén dijera que no veía imposible el ¨trabajo¨, en realidad es como un comentario pour la gallerie, no importaba demasiado, ya que para él ningún proyecto es imposible.

Solo habría que elegir muy bien los recursos y su administración.

Rubén invitó a Kwai Chan a subir a la planta alta e ir a la que llamaba su oficina, que generalmente era un revoltijo de cosas varias, pero que además tenía colocada a su poderosa notebook sobre la tapa abierta de un secreter, que oficiaba de lugar de trabajo.

Kwai Chan comencemos a presentar nuestras necesidades, para empezar a presentar las piezas del rompecabezas.

Cada pieza que coloquemos ahí, nos abrirá la puerta que nos mostrará la forma y características de las siguientes piezas.

 Estamos inventando piezas de un rompecabezas del que no tenemos la menor idea de cómo será terminado.

Kwai Chan lo miró y pensó, el clásico estilo de Rubén, desarrolló en forma simple, el proceso que seguiremos para armar el plan que hoy no existe.

Kwai Chan, propuso que la primera pieza sea la que logrará ubicar la cueva donde armaremos nuestra telaraña.

Necesitamos esa cueva para centralizar todos los trabajos del equipo, del cual nada sabemos todavía.

Rubén lo miró apreciativamente, era el Kwai Chan de siempre, listo para la acción.

Kwai, no tengo claro todavía los requisitos que deberá cumplir el lugar.

Supongo que debe tener el tamaño adecuado para que trabaje todo el equipo, formas de llegar, variadas, un playón interno de estacionamiento, discreto, con buenos sistemas de comunicación por Internet redundantes, económico, con posibilidades de huida rápida, que no hagan muchas preguntas sobre el destino del inmueble y si las hacen que se conformen con cualquier respuesta que esa persona les quiera dar.

Kwai lo escuchaba muy atento a su primo y tomaba nota de lo que decía.

Sabés Rubén, que a medida que te escuchaba se me iba dibujando en la cabeza la persona que hará esa parte del proyecto. 

¿Quien es?, ¿la conozco a esa persona que me parecerá casi mágica si logra algo así?

No, no la conocés primo, se llama Gina y es una experta en el tema de bienes raíces y en convencer a los potenciales vendedores.

Creeme, no quisieras negociar con ella, te saca la camiseta sin tocarte la camisa.

Continuará, bueno, tal vez porque depende de la gente que formará el equipo, si es que están interesados.

Eso hoy todavía no lo se.

                                                    Cap IV                           

¨rubenardosain.wordpress.com¨

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