El costo de los derechos, ¿quién los paga?

Derechos 2

En el año del señor de 2015.

El Señor tiene derechos o por lo menos se los toma sin pedir permiso, eso lo sabemos todos ; Acordate de esa frasecita, ¨Hasta mañana, si dios quiere¨

Aunque uno se pregunta, ¿por qué carajo no querría?

Y los humanos que se la pasan reclamando derechos, muchas veces suelen tomárselos sin pedir permiso.
Los supuestos derechos, ¿son gratuitos?

Vistas tantas experiencias, parece que no, por el contrario suelen resultar carísimos, pero no para el que los exige ; Motivo por el cual, cada vez piden más.

Los derechos de los ciudadanos no son un don divino concedido a perpetuidad, ni tampoco un fruto de la naturaleza.

Tanto a Dios como a la naturaleza le importan un pito los derechos exigidos por los humanos, especie deleznable, si las hay.

Si esto no fuera así, ¿para que estarían Francisco y tanto santo dando vueltas?

Entendámoslo son intermediarios que servirían para obtener favores del Señor, no derechos, sino favores puntuales, como para que nadie se envicie y siempre tenga que volver al pie.

Hacer estos favores o no hacerlos es un derecho del Señor según parece.

Y no son gratuitos, todos los que los piden ofrecen promesas de esto o lo otro, también penitencias varias, muchas de ellas de dudoso cumplimiento.

Hasta a mi tío Eulogio se le dio por pedirle favores al señor alguna vez cuando venía pesada la mano.
Solucionado el entuerto le oía decir:

¨Los favores recibidos creo habértelos pagado y si alguna deuda chica por ahí se me olvidado, a la cuenta de algún otario se la cargás¨.

Lector 1: Pero tengo derecho a tener derechos, soy humano y Dios no pide nada a cambio.
Lector 2: Es un explotador, un negrero, un abusador.
Lector 3: Es mala semilla, cruel e impiadoso con los carenciados o los discapacitados.

El autor: Paren la mano, solo estoy explicando como son las cosas, yo no las hice, las encontré hechas.

Mejor volvamos al asunto.

Una mirada más adecuada sobre estos temas nos muestra con sencillez la verdad: ¨Los derechos y libertades privadas, tienen costos públicos¨

El asunto pasa por como se solventan esos costos, ¿Quiénes cargan con ellos?

derechos 3

Volvemos a un viejo tema ; Los que ponen y los que sacan.

Si siempre ponen los mismos y si siempre sacan los mismos, la cosa se pone pesada.

Todo sale de esfuerzos comunitarios, pero son pocos los que deciden como se reparten los fondos obtenidos y a quienes benefician.

Si la máxima más extendida en la cultura humana es, ¨La economía bien entendida empieza por casa¨, comprendemos que los pocos que deciden como se reparte, tienen casa y por ahí empiezan el reparto.

Este último punto es el que defienden a capa y espada los marxistas.

La nueva clase que se dedicó siempre a explotar a todas las otras.

Todos aquellos, de cualquier clase, que no puedan alcanzar el título de ¨Alto burócrata marxista¨, lo menos que pueden hacer es odiarlos.

Otra cuestión es que los que crean las riquezas o las posibilidades de obtenerlas, son humanos, que se sacrificaron de una u otra forma para lograrlo y no se sienten felices que otros se las quieran disfrutar.

Y los que se las quieren disfrutar sin aportar nada a cambio, son cada vez más.

Al grito de, ¨Tengo derechos¨, la violencia de sus reclamos adquiere ribetes volcánicos.

¿Cuál es el punto de equilibrio?

Simplemente que como punto inmóvil no existe, se mueve constantemente.

Cuanta más personas haya más rápida e impredeciblemente se mueve.

Si son cuatro gatos locos como los escandinavos, la cosa puede estar un poco más controlada, pero a medida que aumenta la población en el mundo, estamos echando pólvora o incluso bombas atómicas a dentro de un volcán.

Es verdad que para que existan derechos y libertades privadas, debe existir cooperación social, pero también se debe entender que esos reclamos no pueden ser inflexibles.

Todas las libertades y derechos se alimentan de fondos limitados, así que los reclamos también deben ser limitados.

Tampoco se debe olvidar que los que proveen los fondos son humanos, que tienen el asqueroso defecto de querer disfrutar más que los que los reciben, o al menos decidir quienes los reciben y quienes no.

Muchos creen (no todos) que para acumular riquezas privadas y poder disfrutarlas, se necesita paz social, y que esa paz tiene costos que hay que pagar ; Los impuestos serían ese pago.

Pero si los impuestos llegan al nivel que no te permiten disfrutar de tus logros, la paz social por si misma ya puede no convencerte tanto.

Otro punto a considerar es muy antipático pero muy cierto ; No somos iguales, ni lo queremos ser, sobre todo si nos consideramos mejores que otros en cualquier aspecto.

¿Cómo y quienes asignan los dineros de los impuestos a la exigibilidad de derechos legales?.

¿Y quién decide cuántos recursos se destinarán a subsidiar qué derechos específicos y proteger libertades, y para qué grupos específicos de individuos?

En general todas estas cosas las decide el estado, ¿pero quien es el estado?

Los Kirchner decidieron que el estado son ellos, igual que Luis XIV, Fidel o Chávez.

Sin embargo en países serios, los consideran como un asunto de finanzas públicas, aparecen como instrumentos políticamente creados y colectivamente financiados para impulsar el bienestar humano común.

Como los resultados de asignar igual protección a todos los derechos ; Entre ellos el beneficio de vivir en una sociedad relativamente justa, donde, en la mayoría de los casos, se pueda coexistir y cooperar en forma pacífica.

Como la experiencia indica, estos conceptos parecen pura imaginación, y son difusos y difíciles de captar, pero sin duda es el poder público el que debe realizar la inversión inicial para esa protección.

Los derechos contractuales, que transforman las promesas en obligaciones vinculantes, son un modelo en este sentido.

El derecho básico de los ciudadanos a celebrar contratos legalmente vinculantes estimula el hábito de cumplir las promesas, del cual depende cierta prosperidad económica que beneficiaría a la sociedad en su conjunto.

La eficiencia en la economía y la verdad en la administración de justicia son bienes públicos, no meramente privados.

Pero para que esto se cumpla razonablemente bien, los gobernantes, que en la práctica, gozan de privilegios especiales, las leyes que a ellos debieran juzgar, debieran ser mucho más severas que para los comunes ; Cosa que no pasa ciertamente, ni siquiera suelen ser juzgados.

Lector 1: ¿Pero entonces nunca se podrá lograr una verdadera equidad en el reparto?
Lector 2: Como lo presenta este tipo, parece que no.
Lector 3: ¿Habrá que agarrar un fierro y entrar a dar y dar, para lograr lo que uno quiere?

El autor: Muchachos, según mi tío Eulogio, el mundo es de los audaces y que aquí el que no llora no mama.

♣ Rubén Ardosain ♣

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3 comentarios en “El costo de los derechos, ¿quién los paga?

  1. Hola Ruben, tu escrito es de una claridad extraordinaria. Decidí imprimirlo para que lo lean mis hijos adolescentes. Además se los envié a mis principales colaboradores. Te mando un gran abrazo. Dante

  2. Cómo te he dicho antes, después de leer tu escrito la indiferencia no tiene espacio en este sitio. Estamos alimentando un volcán que en cualquier momento puede explotar. Saluda de mi parte a tu tío Eulogio, seguro que podríamos hablar de muchos temas saboreando una taza de café.

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