Nuestro castillo

castillo 2

El planeta Tierra, el planeta hogar, es nuestro castillo, el cual está rodeado de grandes murallas y un gran e infranqueable foso.

El foso no permite que nadie entre y que tampoco nadie pueda salir.

Así están las cosas.

En las charlas que hemos tenido, fuimos llegando a distintas conclusiones sobre variados temas.

Algunas de esas conclusiones me han dejado una cierta desazón, al mostrar que las cosas son tan simples y sencillas, le han quitado magia a los aparentemente complejos y misteriosos procesos de la ¨Creación¨, y de la naturaleza.

-Tío Eulogio-

-¿Que pasa sobrino?

-Tío Eulogio, siento un cierto desencanto-

-¿Porque sobrino?-

-De niño soñaba leyendo los cuentos de Andersen, los hermanos Grimm, Perrault, o los de ¨Las mil y una noche¨ ; Incluso hoy ya no tan niño disfruté los libros de Harry Potter, o las ¨Leyendas de la Dragón lance¨.

Esos mundos mágicos me trasportaban, y ahora ya sabiendo como fue y es todo, me da un poco de pena, todo quedó como si fueran cenizas-.

-Sobrino, lo simple, lo sencillo, también tienen su encanto y su magia.

Recordá esto:

¡Todo fue tan simple!

¡Claro como el cielo!

¡Bueno como el cuento

que en las dulces siestas

te contó el abuelo!

Cuando en el pianito

de la sala oscura

sangraba la pura ternura de un vals.–

-Creo que tiene razón tío, lo simple y sencillo puede ser mágico también.

Pero de una magia real, a pesar de la Conjetura Maldacena, de que solo somos un holograma.

En mis largas charlas con él, cuando todavía no era famoso, me di cuenta que él también alberga en su alma, la idea de un mundo mágico.

Mis razonamientos con el tiempo discurrieron por otros caminos.

Ahora se y lo compartí con vos, de como se inició todo en este Universo, como era antes de iniciarse todo, y porqué se desarrolló de la manera que lo hizo, y no pudiendo hacerlo de otra manera.

Tal vez el universo tenga un destino trazado, no así las cosas individuales que lo conforman que se rigen por el Azar ; Según surge del principio de Ardosain-Schelm Meister.

La magia no tuvo cabida en el proceso, ni tampoco dioses, profetas, ni hechiceros o Mesías.

Releyendo mis post referidos a la Física, que se pueden guardar como cuadernillos coleccionables, gratuitos gracias a la magia de Internet, me convencí que tiene razón el tío Eulogio, así las cosas tienen tanta magia como cualquier libro de hadas y gnomos ; Aunque es una magia diferente.

Tal vez siempre lo supe, y por eso siempre me gustó más Asimov que Bradbury, siendo que en el mundo de Bradbury siempre intervenía la magia, de una forma u otra.

Otro tema que me pesa en cierta manera es, ¿que sucederá con la humanidad cuando asuma estas verdades?.

¿Se volcará a la vida mística?, y a toda la farsa que eso representa?

¿Perderá sus impulsos vitales y se dejara caer?

¿O desafiará a las leyes naturales, a la naturaleza toda?

Vivir bajo las reglas de la naturaleza nos da cierta certidumbre, e incluso nos aporta ciertas libertades y posibilidades extras que no tienen los animales.

¿Pero que pasa cuando esas reglas se transforman en rejas y cadenas?

¿Aceptaremos seguir siendo solo humanos, o intentaremos transformarnos en dioses, cambiándolo todo?

¿Nuestra inteligencia, superior a todo lo conocido, dará para tanto?

Nuestra evolución se hizo siguiendo las reglas, pero ahora ya podemos alterar la evolución, nos movemos con otras reglas. ¿Y?.

¿Se viene otro salto evolutivo, sin el control de las reglas establecidas?

¿Habrá humanos comunes y semidioses?

¿O los humanos con la solidez de las cosas lentas y probadas, tendrán más capacidad de supervivencia que los cambios introducidos en el laboratorio?.

Hasta ahora, las plantas y animales alterados en laboratorios se muestran más débiles que los naturales, simplemente porque están más especializados, y eso nunca fue bueno del todo y menos para los humanos.

Solo son mejores en ciertas condiciones, y los humanos comunes somos como las cucarachas, nos bancamos casi todo.

El tiempo responderá esto, y nunca olvidemos que siempre está la alternativa del Diablo latente (ver, ¿Existe el Diablo?, en esta misma colección).

No les cuento todas estas cosas para deprimirlos o angustiarlos o para que se burlen si quieren, sino para que sueñen, pero sin que los sueños gobiernen sus vidas.

♣ Rubén Ardosain ♣

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Un comentario en “Nuestro castillo

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