Buenas intenciones con resultados inesperados

gases 3

Rubén estaba como es habitual en él, con la mente en blanco contemplando la nada, sentado en el jardín del fondo, cuando ciertas necesidades algo imperiosas lo obligaron a entrar a la casa.

No iba preocupado, solo apurado ; El motivo era simple, en su casa hay tres baños y estaba solo.

Cumplidas sus urgencias a satisfacción, recordó un cierto episodio algo parecido, pero durante un vuelo internacional cuando urgentes necesidades fisiológicas lo volvieron a la realidad mientras estaba ensueñando.

El suele viajar en clase ejecutiva, pero eso no mejoró nada la cuestión, los que ahí viajan son cerdos como cualquier otro.

Con una agilidad de felino, partió raudo en busca de un baño, cosa que no resultó fácil de encontrar vacío.

El vuelo llevaba mas de 10 horas y eso se hacia sentir.

Al fin uno se vació y él entró inmediatamente, e inmediatamente se arrepintió de haber entrado.

El ambiente estaba muy cargado, en verdad era nauseabundo y encima el baño desbordaba.

Dejemos esto en este triste punto y sigamos los pensamientos del Rubén más actuales.

Él volvió a su sitio en el jardín y se puso a analizar el problema.

El olor que suelen despedir las descargas humanas, sólidas liquidas o gaseosas, es debido a la presencia de ciertos gases procedentes de la fermentación en los intestinos, de los alimentos ingeridos.

Estos gases, suponía que debían ser anhídrido sulfuricum o sulfhídrico, Metano y cosas así ; Pensó, nada que la química no pueda manejar.

Se felicitó mentalmente por lo brillante del análisis y decidió poner manos en el asunto.

Se dirigió a sus viejos libros de química para tratar de saber con que debía combinarlos, para transformar esos asquerosos olores en aromas de flores frescas de primavera.

Le llevó varios días aprender lo necesario para lograr las combinaciones ideales.

Cuando llegó el momento de comenzar las pruebas, decidió mezclar el compuesto elegido con leche, y dárselo a probar al gato de una vecina que lo tenía podrido con sus peleas nocturnas y sus maullidos.

Dicho y hecho, el gato se chupó todo y relamió el recipiente.

Rubén espero un par de días, para asegurarse que el gato seguía vivo, cosa que así ocurrió.

Ya más tranquilo y seguro por los resultados, decidió hacer una prueba con él mismo ; Tomó unas cuantas gotas con agua, se quedó cerca del botiquín homeopático, por si las moscas, y esperó los resultados.

Varias horas después todo seguía tranquilo en su cuerpo.

Esa noche se preparó un guiso con muchas papas, batatas, legumbres varias, coliflor, otras porquerías semejantes y lo comió con abundante pan y regado todo con una botella de buen vino.

Al final se tomó un vaso lleno del elixir que había inventado, y luego se fue e dar un paseíto hasta la plaza cercana para caminar un poco.

Más tarde se sentó en la sala viendo una película en la Tele, la presentaron como el estreno del mes, ¨El Padrino¨.

Se fue a dormir esperando ver los resultados al día siguiente.

Los ruidos y borborigmos en su estomago le anticipaban que el examen iba a ser duro.

Al día siguiente de despertó como a las 10 de la mañana y notaba que la mano venía pesada ; Tomó su desayuno y salió a dar una vuelta por la plaza, era un día primaveral esplendido y muy soleado.

Al salir de la casa ya comenzó a expulsar gases, pero el aroma era sin dudas, a flores frescas, azahares, madreselvas y otras.

Rubén sintió que había triunfado, lo único que le preocupaba, era que al rato comenzaron a seguirlo unas abejas, que de a poco se transformaron en cientos, que bailaban y zumbaban en forma poco tranquilizadora para él.

Se le comenzaron a pegar en la parte de atrás del pantalón, y seguían viniendo más y más abejas.

Las personas que pasaban lo miraban y se quedaban paradas tratando de entender lo que pasaba.

Rubén no podía parar de lanzar gases, parecía una garrafa andante, lo que agravaba las cosas, hasta que decidió salir corriendo a través de la plaza para tratar de sacarse a las abejas de encima.

Todo inútil, las abejas no lo picaban sino que lo estaban como chupando por todos lados y no se las podía sacar de encima.

La gente se había amontonado y corrían atrás e él.

El conjunto visual era kafkiano.

Rubén en un rapto de lucidez, comenzó a correr hacia su casa, perseguido por las abejas y la gente que parecía enloquecida buscando entender el fenómeno.

Logró llegar, abrir la verja de la calle, luego la verja de madera de Algarrobo del garaje interior, luego la puerta de la sala, todo esto tratándose de sacar de encima las abejas.

Previamente, antes de entrar al interior de la casa, se rocío con acaroína, un compuesto fenólico usado antiguamente para desinfectar ; también conocido por Creolina, para espantar a las abejas ; Y al fin logró entrar.

Cuando se convenció que estaba medianamente a salvo, buscó la damajuana con el líquido infernal que había preparado y lo echó por la cloaca, juramentándose olvidar la fórmula.

Se convenció que los olores de la naturaleza son mucho menos peligrosos.

♣ Rubén Ardosain ♣

Anuncios

Un comentario en “Buenas intenciones con resultados inesperados

  1. Pingback: Mis números al 4 de enero del 2015 | Ruben Ardosain

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s