Erase una vez

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Érase una vez un país donde existían 100 mendigos ; un buen día una bondadosa reina decidió que había que ayudar con un subsidio a los mendigos.

 A cada mendigo le darían 1.000 machacantes mensuales .

Su equipo económico ; consultado por ella ; realizó el siguiente cálculo

100 mendigos x 1.000 machacantes por mes = 100.000 machacantes mensuales

100.000 machacantes mensuales x 12 meses = 1.200.000 machacantes anuales

Una bicoca dijo la bondadosa reina ; saquen de la galera o de algún otro fondo público y páguenle a los 100 mendigos

Quiero que mis súbditos me amen

6 meses después había anotados 10.000 mendigos y las colas para anotarse daban varias vueltas al castillo de la bondadosa reina

Como la bondadosa reina estaba ocupada en levantar una pirámide para su querido y finadito ex marido ; financiada por los pocos que no eran mendigos ; ni se dio por enterada

¡Su majestad! ; le dijo uno del club de HDP ( Halagadores Desaforados Profesionales) que la rodeaba permanentemente ; debemos atraer a los mas jóvenes, para aseguraros su incondicionalidad

Ella que de tonta no tenía nada, preguntó, ¿Cómo podemos hacerlo?

Muy fácil su inmensidad ; démosle a las adolescentes que se embarazan un subsidio ; hasta que el niño cumpla 55 años

Hemos estudiado el asunto y sabemos que por año se embarazan unas 10.000

Así que dándolo a cada una:

1.000 machacantes x 10.000 embarazadas = 1.000.000 de machacantes mensuales

1.000.000 de machacantes x 12 meses = a 12.000.000 de machacantes por año

La bondadosa reina, ordenó entonces que saquen otros fondos de la galera o de los fondos jubilatorios y les paguen a esas dulces niñas su embarazo y mantenimiento de sus hijos hasta los 55 años

 

Un año después, las dulces niñas adolescentes habían pasado de 10.000 a 100.000 y las fábricas de forros habían quebrado

Hasta los niños adolescentes querían embarazarse

En la corte suprema del  juez Zaffaroni, cayó el caso de una anciana que exigía el subsidio porque cuando tenia 17 años la habían llenado y el padre de la criatura no pudo ayudarla porqué estaba preso

Como la culpa de que estuviera preso era del estado ; debían compensarla

El bondadoso Juez Zaffaroni ; dejando de la lado la administración de sus prostíbulos, aseguraba estar a favor de compensar a todas la familias, que tuvieran algún chorro o asesino preso

Aseguraba que si el estado quería meter preso a alguien, debía pagar por ello

Estas y otras historias del país de ¨Erase una vez¨, acompañaron mis sueños y el de tantos otros

A medida que vaya recordando, los seguiré publicando ; para que vuestros niños puedan continuar con la tradición del país de ¨Erase una vez un quilombo¨. 

Rubén (Ardosain

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Un comentario en “Erase una vez

  1. Pingback: Mis números al 4 de enero del 2015 | Ruben Ardosain

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