Historias de gatos

Rubén estaba escribiendo una historia ; una historia sobre gatos….

Empezaba así:

Estoy caminando de hace rato ; rumiaba el gato Arturo ; la otra vía no se acerca ni un cachito, ¿porque sigo empecinado en pensar que se van a juntar?

¿Que significado tendrá el término paralelas?

Esta y otras cosas pensaba mientras caminaba resignado por la vía

Recordó como empezó está nueva etapa de gato errante

No cuajaba en ningún lugar.

Un brillo extraño apareció en sus ojos cuando recordó a esa gatita.

La primera vez que la vio, el estaba caminando por una cornisa de la casa donde vivía y de pronto deslumbrado por esa gata aterciopelada, cuando de repente pisó el tejado de Zinc caliente, que en realidad quemaba de lo lindo y del que venía zafando

Dio un alarido y tres volteretas en el aire, sin ninguna gracia, sobre todo para el.

El jardinero, que contemplaba la escena desde abajo, el viejo Tennessee, se comenzó reír a carcajadas y tomar notas de lo ocurrido.

Maldito viejo, pensó Arturo, lo único que falta es que te hagas famoso con mis desgracias.

A todo esto la gata que era peor que las gallinas ; continuaba riéndose de él ; que apenas se sostenía, en la punta de una rama del árbol cercano.

La gata se fue levantando la cola y bamboleando las caderas, hacía la casa de al lado, cuidándose muy bien de no pisar el tejado de Zinc caliente

Le pareció escucharla decir …….pero hay que ser boludo…

Lo peor era que allí vivía su archienemigo, el gato Tom, siempre protegido por Spike ese miserable Bull Dog.

Fue en ese momento que Arturo decidió irse de la casa.

Se fue para el lado de la estación de trenes.

Mejor me apuro pensó, falta poco para que pase el último y único tren de la semana.

Estando todavía a unas cuadras de la estación, oyó que el tren llegaba y al ratito se iba ; consternado, sintió ese misterio del adiós que siembra el tren ; sobre todo cuando se te escapa.

¿Que significaran 150 km hasta la siguiente ciudad?, Como indicaba un cartel.

Notó que se le venia la noche encima ; y sabia que era territorio desconocido e imaginaba que podría haber muchos peligros.

Sabía que a los zorrinos, los otros animales les escapaban ; así que decidió volver a la estación  y pintarse una gran franja blanca en el lomo.

Dicho y hecho, encontró un poste recién pintado de blanco y refregó su lomo contra el.

Miró la obra y quedó satisfecho ; nadie notaría la diferencia.

Volvió a la vía y prosiguió su camino.

Un buen rato después, escuchó una voz a lo lejos….

Ma, petite fleur ; donde te escondés ; soy tu Pepe le puff

Sal mi amor que estoy ardiendo

Te espero aquí sobre el riel….

Ven mi amada.

Arturo presto atención y pensó ; que le pasará a ese idiota….

No se porque, pero creo que voy a tener una noche movidita…

**

Rubén, continuaba escribiendo sobre su secreter, en una de las habitaciones del primer piso de su casa, que usa para ese tipo de ocupaciones.

Los gatos le habían sido siempre algo indiferentes, el amaba a los perros, seres nobles si los hay ; la nobleza en los seres, lo podía.

Nadie en su sano juicio diría que un gato es un ser noble.

Aclaremos algo ; las cualidades son siempre referidas a los humanos, a las relaciones entre ellos y para con ellos.

El tuvo un gato (Arturo), un gato todo gris con la punta de la nariz y las patas blancas ; como Tom y cocochas grandes ; como los gatos guerreros.

Por esas cosas de la vida y de las gatas ; nació en la casa y se hizo carne y uña con su perro Pepe

Pepe era un pointer viejo y enfermo que el recogió de la calle ; un Pointer con características inusuales ; trepaba a los árboles y trepaba por las paredes ; una medianera de 2 mts de alto, no significaba nada para el.

Hoy los dos descansan el sueño eterno, juntos en el fondo, en el lugar en que solían tirarse a jugar y a dormitar.

Ambos murieron en sus brazos y mucho los lloró a ambos.

Quedó tan destruido que ya nunca mas quiso volver a tener ningún compañero.

Pero algo cambió en Rubén ; ahora tenia bajo su responsabilidad a Gwen, una paloma discapacitada que no podía volar y los gatos pasaron a ser el enemigo.

Gwen no fue buscada, solo cayó muy herida después de una feroz tormenta y debió quedarse porque necesitaba ayuda y cuidados.

Con Gwen, Rubén tiene dos problemas, los gatos y los palomos.

Cuando le toca su paseo afuera para que esté con sus amigas torcazas, no la puede dejar sola ni un instante ; los palomos enamorados quieren hacer lo suyo y ella no se resiste mucho que digamos (una loca)

Esto lo tiene muy preocupado a Rubén ; ¿que haría el con los pichoncitos?, que deberían vivir con la madre en la casa hasta que sean grandes ¿y como el les enseñaría a volar?.

La madre los empollaría y les daría de comer, ¿pero y el vuelo?

Aparte estaba el hecho que Gwen andaba suelta caminando por la planta baja y si bien al principio ensuciaba por todos lados, ahora mayormente lo hacia en unos papeles de diario que Rubén le ponía ; pero los pichones harían desastres.

No, Rubén no permitiría que un palomo le arruine la vida.

Amen que por ahí se le quiere venir a vivir también ; porque según dicen, empollan los dos.

Como se ve, los problemas de Rubén no eran pocos ni fáciles.

Pero volvamos a la historia que él estaba escribiendo

El gato sobre el riel, había tenido un desengaño amoroso con la gata aterciopelada, sobre el tejado de Zinc caliente ; algo que une a las gatas con las mujeres ; son como la suerte….nacieron para darse vuelta imprevistamente

Frente al gato ; a una cierta distancia sobre el riel ; está el mas que enfervorizado amador, el zorrino Pepe le puff.

En estas circunstancias el gato con su disfraz de zorrino, podría encontrar un amor, pero no de las características por el imaginadas.

En este punto Rubén meditaba, ¿produciría el encuentro?, ¿escaparía el gato devenido zorrino, a la perseverancia amatoria de Pepe le puff?

Una cosa estaba clara para Rubén ; el gato también estaba alzado y en Pepe le puff, ¿podría haber un transfondo gay o bisexual?.

Porque en definitiva esa preponderancia que tenía su sistema endocrino sobre el, mostraba a las claras que en el prevalecían las emociones y no la inteligencia, como se suele dar en las mujeres.

Aparte estaba el hecho profesional que Rubén no quería descuidar, él debía vender su cuento ; ¿que preferirían sus lectores?; ¿cual final?

Pepe le puff tiene muy buena prensa y las mujeres tan entregadas al romanticismo suelen preferirlo.

Un gato desconocido y con cierto aire de perdedor, tal vez un poco huraño, no atrae a multitudes.

El problema es que Rubén es el clásico defensor de causas perdidas y siempre se pone del lado del más débil en apariencia.

El cuento, ¿lo define con mentalidad mercenaria?, ¿con la lógica de la situaciones que se vayan dando?, ¿o lo fuerza para el lado de su tendencia natural?.

Por otra parte estaba el hecho que el gato se llamaba Arturo ; el gato que mas quiso en su vida, ¿podría dejarlo sometido al placer de Pepe le puff, tan adorado por las mujeres?

Al fin Rubén tomo una decisión…..

Arturo, comenzó a avanzar nuevamente hacía la voz acaramelada que escuchaba a la distancia…..

Rubén Ardosain

Un comentario en “Historias de gatos

  1. Pingback: Mis números al 4 de enero del 2015 | Ruben Ardosain

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