Sobre Paradojas

Cuenta la leyenda, que a un burro le pusieron dos fardos de alimento, exactamente iguales, uno cerca del otro

Ante la disyuntiva de cual comer primero y no decidirse, el burro se murió de hambre.

Otro caso algo similar se podría expresar así:

Ante la incertidumbre sobre si existe Dios o no, los humanos hacemos una cierta elección.

Veamos cada caso

En el primer caso, la experiencia nos muestra que el burro no se muere de hambre, que primero se come un fardo y luego el otro

Inferimos que frente a propuestas racionales, el burro tiene una respuesta racional.

Por tanto el burro es un ser racional, siempre dentro de la lógica del burro

Si la prueba la haríamos con un ser humano, pasaría exactamente lo mismo

Así que vemos que el humano, es también un ser racional

Ahora veamos el asunto de si existe Dios o no

En este caso, dado la imposibilidad de probar como válida una u otra elección, vemos por experiencia que los humanos elegimos una u otra en forma individual.

Una cierta cantidad en un bando y otra cantidad en el otro.

También por experiencia sabemos que se producen pases de un bando al otro, como si la borocotización fuera una epidemia generalizada entre los humanos

El caso que nos ocupa, lo podemos considerar una propuesta irracional, dada la imposibilidad de probar una u otra.

Si le pudiéramos hacer esta propuesta al burro, seguramente ni la consideraría.

Lo mismo que haría con cualquier otra propuesta  irracional ; Siempre visto desde la óptica del burro.

Veremos que frente a una propuesta irracional, el burro no reaccionaria de ninguna manera.

Por lo tanto podemos inferir que los burro son seres racionales y los humanos, a veces si, a veces no.

La conclusión es que los seres puramente racionales son los burros y los ambiguos son los humanos.

Esa sería la verdadera diferencia entre los burros y los humanos.

Los burros no pueden evitar ser racionales, los humanos si.

Probablemente la racionalidad tenga origen genético y la irracionalidad tenga su origen en la inteligencia.

Tampoco parece válido el argumento que los humanos siempre hacemos juicios de valor para elegir.

Volvamos al caso de si Dios existe o no.

Si los humanos hiciéramos siempre un juicio de valor, seriamos todos creyentes, porque en caso de no existir Dios, nada cambiaría, elijamos una cosa u otra.

Pero en caso de existir, el creer nos daría  una serie de ventajas ; Ir al paraíso, tener quien nos proteja, quien nos saque las papas del fuego, quien nos consuele.

Entonces, ¿porque no elegir todos  a Dios?

La respuesta es la siguiente:

Los humanos ante una propuesta racional, podemos dar una repuesta racional, como cualquier burro y podemos no darla así, como nos muestra la experiencia.

Y ante una propuesta irracional, damos una respuesta no de especie, sino individual, o sea irracional, en el sentido que no nos basamos en nada que sea aparentemente lógico.

La inteligencia de escala superior que tienen los humanos, les  permite ser racionales o irracionales y hacer o no juicios de valor

Todo esto elegido en forma individual.

Si lo del burro lo extendemos a todos los animales, podemos decir que los animales  están condenados a ser solo racionales.

Los verdaderos seres totalmente racionales de este planeta son ellos

Al principio de este análisis, yo creía todo lo contrario.

Rubén (LG) ♣

7 comentarios en “Sobre Paradojas

  1. Si la prueba la HICIÉRAMOS con un ser humano, pasaría exactamente lo mismo.

    Un poema de Premio Consuelo se titula EL ASNO DE BURIDÁN, protagonista de la leyenda que inicia este blog.

    Dios existe. Soy yo.

    Atte.

    • Estimada Lu
      Dios existe en la medida que la idea genere acciones y hechos.

      Así que si generás hechos, por esa idea tuya, sin duda existe y para vos sos vos, no estarías fabulando.

      Saludos
      Rubén

      • Dios existe, solo hay que descubrirlo. No es solo acción y reacción sino que también es palabra, amor, pensamiento, y sobre todo justicia.
        Sobre generar hechos, creo que sabrás que lo hice todo el tiempo. Saludos.

        • Lu

          En física está pasando lo mismo, lo que era impensado en la era de los grandes maestros.

          Están pidiendo que creamos para ver.

          No es serio.

          Nada resultó más sangriento, que la ¨bondad y justicia¨ de los dioses.

          Cariños
          Rubén

  2. Pingback: Mis números al 4 de enero del 2015 | Ruben Ardosain

  3. Es realmente interesante tu enfoque.
    Permitime expresar mi punto de vista.
    Los humanos somos esclavos de los instintos y pasiones. Uno de ellos nos exige competir y superar a los demás (origen de la desigualdad) y también encontrar mecanismos de adaptación cuando parecen superarnos (la envidia aparece si no lo logramos).

    Este impulso o pulsión o como quiera llamarse presiona a la razón para encontrar excusas que justifiquen la acción. Por ejemplo, la riqueza debe ser distribuida por tal y tal motivo cuando lo que se hace es buscar una excusa para no sentirse inferior y satisfacer la presión del instinto mencionado. O cuando un archimillonario deduce que pagar salarios de esclavo se justifica porque eso motiva para que se esfuercen para mejorar su vida y así finalmente mejorarán todos.
    Esto que interpreto denominas irracionalidad, yo lo veo como razón instrumental o razón al servicio de la pasión o pulsión.
    Sin embargo creo que una razón verdadera existe y es aquella que actúa fuera del estímulo de las pasiones y es la que nos permitió conquistar los derechos humanos, por dar un ejemplo.
    Interesante el tema.
    Un cordial saludo.

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